Historia


Aquellos que estuvisteis en el Campeonato de Navidad tuvisteis la oportunidad de presenciar una de las partes imprescindibles en los campeonatos de luchas autóctonas según el reglamento internacional de la FILC, esto es, el Juramento.

El Aluche no es un deporte de elite ni un arte marcial, es, en el sentido más profundo de la expresión, un Deporte Rural. Esto significa que además de las evidentes aportaciones que como actividad física tiene para la salud, la práctica del Aluche va acompañada de una serie de valores que dirigen su práctica: respeto, convivencia, humildad y confianza.

Por eso al inicio de cualquier evento se ha de pronunciar el juramento para dar muestra de forma clara y evidente de todas estas actitudes:

Juro luchar con toda lealtad

Sin traición y sin brutalidad

Para mi honor y el de mi país

Como muestra de sinceridad

Y para seguir la costumbre de mis antepasados

A mi contrario tiendo mi mano y mi mejilla.

En bretón:

M’hen tou da c’houren gant lealded
Hep trubarderez na taol fall ebet
Evit ma enor ha hini ma bro
E testeni eus ma gwiriegez
Hag evit heul kiz vad ma zud koz
Kinnig a ran d’am c’henvreur ma dorn ha ma jod.

Y en francés:

Sans traîtrise et sans brutalité
Pour mon honneur et celui de mon pays
En témoignage de ma sincérité
Et pour suivre la coutume de mes ancêtres
Je tends à mon adversaire ma main et ma joue.

Una vez dicho el juramento se saludan los luchadores y se procede a soplar el cuerno en las cuatro direcciones de los vientos con lo que da comienzo el torneo.

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Aluche es un vocablo común a la zona noroccidental de la península para describir distintos tipos de lucha de agarre, conocidas desde la antigüedad y hasta hace poco latentes en los núcleos rurales de Cantabria, Asturias y León.
No están realmente claros los orígenes, pero las posibilidades de su procedencia prerromana, dada su similitud con numerosas luchas de corte céltico parece la teoría más probable.
Ya aparece documentada la lucha en Cantabria en la Edad Media, a través de escenas grabadas en construcciones románicas. Se pueden observar con total claridad y certeza escenas de luchadores en los relieves de las colegiatas de Santa Cruz de Castañeda y San Martín de Elines, en Santa María de Yermo, etc.Aunque su presencia en Cantabria no esta muy documentada con anterioridad, se puede vislumbrar en palabras de Estrabón que ya era una costumbre de los pueblos del norte peninsular la de realizar ejercicios de lucha sin armas, y estamos hablando del siglo I d. C. (la primera mención a luchas sin armas en territorio gaélico data de unos 600 años antes en Irlanda).

Independientemente de cual sea su verdadero origen, las luchas sin armas en territorios rurales son ampliamente recogidas y conocidas desde la antigüedad, y han estado muy ligadas al entorno rural, de pastores y folclore en las zonas montañosas de León, Asturias y Cantabria.

Capitel de la colegiata de Santa Cruz de Castañeda

Se desconoce el momento concreto en el que surge de manera definitiva el aluche contemporáneo, aunque lo más plausible es que apareciese de manera progresiva a lo largo de todos los siglos de práctica y debido a la evolución propia de la lucha. A pesar del nombre común de aluche la inexistencia de regulación ha hecho que en los diferentes valles de Cantabria, principalmente Liébana, Valles Pasiegos y Campoo se hayan desarrollado reglamentos distintos y distintas variantes.

Representación de un Aluche en un capitel de la iglesia de Santa Maria del Yermo

Puedes encontrar el artículo original en http://aluchecantabria.blogspot.com/